Uno de los fenómenos que más desestabilizan la vida de las personas desde hace siglos es la migración. El viaje migratorio deriva, inevitablemente, en un trabajo personal intenso de adaptación y duelo que, a menudo, requiere acompañamiento.

El duelo migratorio es un tipo de elaboración de la pérdida que empieza cuando una persona emigra. Es un proceso que puede culminar en éxito o en patología, ya que cuestiona los recursos y estrategias de adaptación de cada uno y moviliza emociones ambiguas haciendo que el duelo también lo sea. Puede resultar el más simple de los duelos, pero conlleva una serie de circunstancias que pueden hacer que se complique y trastoque todas las áreas de la vida de una persona. Esta experiencia de cambio obliga a la persona a trabajar en dos direcciones: la adaptación a lo nuevo y desconocido y la elaboración del duelo. Cada proceso de duelo es diferente, y el logro de estos objetivos se verá influenciado por características personales, las condiciones de la migración, el país de destino, el apoyo social, la nacionalidad, la edad… Ofrecemos algunas claves para entender este tipo de duelo:

  1. Es, generalmente, un duelo PARCIAL (la pérdida es, más bien, separación). Se conjuga en dos variables: espacio y tiempo. Conforme pasa el tiempo, la variable espacio se hace más evidente. (En nuestro caso, el nuevo escenario es percibido como favorable en contraste con el anterior).
  2. Es un duelo RECURRENTE, que se reactiva continuamente porque aún permanecen vínculos activos (existe la realidad física, incluso con las nuevas tecnologías se hace más presente a la/s persona/s querida/s, pero el contacto no es físico. En algunos casos, se acrecientan las fantasías de regreso.
  3. Es un duelo MÚLTIPLE, en el que sobre todo se siente indefensión y cambios en el afecto y el apoyo mutuo. Se habla de los 7 duelos del migrante (quizás más):
    • Duelo por la familia y seres queridos. Está vinculado a la relación de apego y suele aparecer cuando el migrante se encuentra en una situación de dificultad y carece de su red familiar y social.
    • Duelo por la lengua. Aparece porque el migrante siente la imposibilidad de expresarse con su lengua materna cuando está experimentando problemas para comunicarse con fluidez con el nuevo idioma.
    • Duelo por la cultura. Ocurre tras la pérdida de la forma de comunicarse, al cambiar la zona horaria, la forma de vestirse, la alimentación, los valores sociales…
    • Duelo por la tierra. El término “tierra” hace referencia a la parte emocional que te ata a un lugar como pueden ser los colores, los olores, la luz…
    • Duelo por el estatus social. Normalmente el proceso de migración se produce por el deseo de una mejora personal, por la oferta de un trabajo mejor al anterior o el acceso a nuevas oportunidades. Un cambio grande en tu vida laboral también supone un duelo.
    • Duelo por el grupo de pertenencia. Se produce al entrar en contacto con otros grupos de personas que presentan características muy distintas al que siempre se ha pertenecido.
    • Duelo por los riesgos físicos. Tiene relación con ser víctima de la exclusión o el racismo.
  4. Es un duelo AMBIVALENTE (emociones contradictorias): alegría – tristeza; logros – desesperanza; ausencia – presencia; adhesión – resistencia… Se mezclan los sentimientos.
  5. Es un duelo COLATERAL (afecta a otros: sufrimiento vicario). Desarrolla emociones y actitudes de defensa:
    • maníaca (negación/subestimación de la importancia de la separación);
    • paranoide (sentimiento de traición, rabia, ira, acusaciones de falta de responsabilidad y consideración con los que se quedan);
    • melancólica (autorreproche, culpa y atribución de responsabilidad directa o indirecta).

      En este sentido puede ser un duelo, también, TRANSGENERACIONAL. Los hijos de los migrantes, por ejemplo, sufren el duelo personal, pero también les es transferido rasgos del duelo del adulto.
  6. Es un duelo IDENTITARIO: sin mis referencias espacio-temporales, ¿ahora quién soy yo? Requiere de un proceso de aprendizaje y crecimiento…
  7. Puede ser un duelo REGRESIVO. En la búsqueda de apoyo y ayuda ante las inseguridades, el doliente puede experimentar cierta regresión y desarrollar actitudes de dependencia y sumisión o, por contra, de queja, protesta e incluso violencia reaccionaria.
  8. Es un duelo de IDA y VUELTA: muchos migrantes experimentan un duelo al regreso al país de origen (regreso eventual o estable). Él ha cambiado, su lugar de origen ha cambiado, su núcleo familiar/social ha cambiado, no es reconocido o es rechazado por “los suyos”…